domingo, 26 de enero de 2014

Francesco Tonucci: "La misión de la escuela ya no es enseñar cosas"

Hoy os dejo una entrevista del pedagogo Francesco Tonucci que me parece más que interesante: 

"La misión de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor la TV o Internet." La definición, llamada a suscitar una fuerte polémica, es del reconocido pedagogo italiano Francesco Tonucci. Pero si la escuela ya no tiene que enseñar, ¿cuál es su misión? "Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo", responde. 

Para Tonucci, de 68 años, nacido en Fano y radicado en Roma, el colegio no debe asumir un papel absorbente en la vida de los chicos. Por eso discrepa de los que defienden el doble turno escolar. "Necesitamos de los niños para salvar nuestros colegios", explica Tonucci, licenciado en Pedagogía en Milán, investigador, dibujante y autor de Con ojos de niño, La ciudadde los niños y Cuando los niños dicen ¡Basta!, entre otros libros que han dejado huella en docentes y padres. Tonucci llegó a la Argentina por 15a. vez, invitado por el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, a quien definió como "un lujo de gobernante".

Tonucci propone que los maestros aprendan a escuchar lo que dicen los niños; que se basen en el conocimiento que ellos traen de sus experiencias infantiles para empezar a dar clase. "No hay que considerar a los adultos como propietarios de la verdad que anuncian desde una tarima", explicó. 

Recomendó que "las escuelas sean bellas, con jardines, huertas donde los chicos puedan jugar y pasear tranquilos; y no con patios enormes y juegos uniformes que no sugieren nada más que descarga explosiva para niños sobreexigidos". 

Y que los maestros no llenen de contenidos a sus estudiantes, sino que escuchen lo que ellos ya saben, y que propongan métodos interesantes para discutir el conocimiento que ellos traen de sus casas, de Internet, de los documentales televisivos. "¡Que se acaben los deberes! Que la escuela sepa que no tiene el derecho de ocupar toda la vida de los niños. Que se les dé el tiempo para jugar. Y mucho", es parte de su decálogo. 

De hablar pausado y de pensamiento agudo, Tonucci transmite la imagen de un padre, un abuelo, un educador que aprendió a ver la vida desde la perspectiva de los niños. Y recorre el mundo pidiendo a gritos a políticos y dirigentes que respeten la voz de los más pequeños. 

-¿Cómo concibe usted una buena escuela?
-La escuela debe hacerse cargo de las bases culturales de los chicos. Antes de ponerse a enseñar contenidos, debería pensarse a sí misma como un lugar que ofrezca una propuesta rica: un espacio placentero donde se escuche música en los recreos, que esté inundado de arte; donde se les lean a los chicos durante quince minutos libros cultos para que tomen contacto con la emoción de la lectura. Los niños no son sacos vacíos que hay que "llenar" porque no saben nada. Los maestros deben valorar el conocimiento, la historia familiar que cada pequeño de seis años trae consigo. 

-¿Cómo se deberían transmitir los conocimientos?
-En realidad, los conocimientos ya están en medio de nosotros: en los documentales, en Internet, en los libros. El colegio debe enseñar utilizando un método científico. No creo en la postura dogmática de la maestra que tiene el saber y que lo transmite desde una tarima o un pizarrón mientras los alumnos (los que no saben nada), anotan y escuchan mudos y aburridos. El niño aprende a callarse y se calla toda la vida. Pierde curiosidad y actitud crítica.

-¿Qué recomienda?
-Me imagino aulas sin pupitres, con mesas alrededor de las cuales se sientan todos: alumnos y docentes. Y donde todos juntos apoyan, en el centro, sus conocimientos, que son contradictorios, se hacen preguntas y avanzan en la búsqueda de la verdad. Que no es única ni inamovible.

-¿Cuál es rol del maestro?
-El de un facilitador, un adulto que escuche y proponga métodos y experiencias interesantes de aprendizaje. Generalmente los pequeños no están acostumbrados a compartir sus opiniones, a decir lo que no les gusta. Los docentes deberían tener una actitud de curiosidad frente a lo que los alumnos saben y quieren. Les pediría a los maestros que invitaran a los niños a llevar su mundo dentro del colegio, que les permitieran traer sus canicas, sus animalitos, todo lo que hace a su vida infantil. Y que juntos salieran a explorar el afuera.

-Varias veces usted ha dicho que la escuela no se relaciona con la vida. ¿Por qué?
-Porque propone conocimientos inútiles que nada tienen que ver con el mundo que rodea al niño. Y con razón éstos se aburren. Hoy no es necesario estudiar historia de los antepasados, sino la actual. Hay que pedirles a los alumnos que se conecten con su microhistoria familiar, la historia de su barrio. Que traigan el periódico al aula y se estudie sobre la base de cuestiones que tienen que ver con el aquí y ahora. Esto los ayudará a interesarse luego por culturas más lejanas y entrar en contacto con ellas.

-¿Cómo se puede motivar a los alumnos frente a los atractivos avances de la tecnología: el chat, el teléfono celular, los juegos de la computadora, el iPod, la play station?
-El colegio no debe competir con instrumentos mucho más ricos y capaces. No debe pensar que su papel es enseñar cosas. Esto lo hace mejor la TV o Internet. La escuela debe ser el lugar donde se aprenda a manejar y utilizar bien esta tecnología, donde se trasmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo.

-¿Es positiva la doble escolaridad?
- En Italia llamamos a este fenómeno "escuelas de tiempo pleno". La pregunta que me surge es: ¿pleno de qué? Esta es la cuestión. La escuela está asumiendo un papel demasiado absorbente en la vida de los niños. No debe invadir todo su tiempo. La tarea escolar, por ejemplo, no tiene ningún valor pedagógico. No sirve ni para profundizar ni para recuperar conocimientos. Hay que darles tiempo a los niños. La Convención de los Derechos del Niño les reconoce a ellos dos derechos: a instruirse y a jugar. Deberíamos defender el derecho al juego hasta considerarlo un deber.

Fuente:  lanacion.com

15 comentarios:

  1. Interesante. Y utópico. Lo primero, porque, obviamente, va en contra de lo que aquí, y supongo que también allí en Italia, el capitalismo entreverado de carcundia de sacristía, pretende imponer. Lo segundo, por lo primero, pero, sobre todo, porque una concepción de la enseñanza así, que no es tan novedosa como parece (ya la ILE y gente como Ferrer i Guardia hace más de cien años proponían, digamos, un sistema abierto antes del explosivo desarrollo de las TIC), sigue chocando con los planteamientos de quienes manejan la barca. En la actualidad, y en Occidente, esto es sabido, el acceso a la información es sencillo, pero su atomización no se encamina al desarrollo de eso que se llama pensamiento crítico, sino al consumo y la fruición instantánea.

    Tú sabes que a quienes diseñan planes les interesa que los chicos sepan apretar botones sin pensar para qué. Cualquier docente que actúe como facilitador, en el sentido en que Tonucci lo entiende, se encuentra con dificultades casi insalvables, no solo de método, sino también de infraestructuras. Por otro lado, si extendemos al modelo más allá de la escuela propiamente dicha, me gustaría saber cómo se conguja con la necesidad, esta vez legítima, que tiene toda sociedad de dotarse de buenos profesionales en, por ejemplo, medicina.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, utópico cada vez menos. En la escuela que tengo la suerte de trabajar utilizamos una metodología mucho más significativa a través de proyectos, de los intereses de los niños, de situaciones reales, sin libros de texto... y poco a poco vamos haciendo camino. Y tampoco somos la aguja en el pajar, cada vez son más los centros que están empezando a plantearse que las cosas pueden hacerse de otra.

      Aunque sea cierto que desde las altas esferas no tengan el pensamiento puesto en cambiar de sistema (es más, lo tienen más bien en hacerlo retroceder), creo que son los propios claustros los que pueden impulsar nuevas prácticas para caminar nosotros hacia esa "utopía".

      Eliminar
    2. Uf. A los claustros se les está cortando las alas cada vez más. Conste que considero las cosas desde mi experiencia, más cercana a lo que se hace en institutos. Desde esta perspectiva, aceptando que cada vez sean más las escuelas que trabajan como la tuya, veo inviable, por lo menos en Madrid en las actuales circunstancias, trasladar el modelo a Secundaria.

      Eliminar
    3. Sobre secundaria poco o nada puedo decirte, es una etapa que se me escapa y supongo que sí, que será diferente. Saludos

      Eliminar
  2. Juan Carlos tiene razón en algunas cosas pero yo apoyo lo que dice Tonuci sobre la escuela: "Les pediría a los maestros que invitaran a los niños a llevar su mundo dentro del colegio, que les permitieran traer sus canicas, sus animalitos, todo lo que hace a su vida infantil. Y que juntos salieran a explorar el afuera".
    Besos mill Juanjo y abrazos y besos a toda la familia TQM.

    ResponderEliminar
  3. Cuánta demagogia y cuánta falta de conocimiento de la realidad de las escuelas infantiles de hoy. Eso le iba muy bien a la escuela infantil que me tocó vivir a mi que tal vez sea a la que se refiere el Sr. Tonucci, desde entonces ya ha llovido. María Montessori, Jean Piaget o Celestin Freinet nacieron en el s. XIX. La escuela ha muerto de Everett Reiner fue muy efectiva en su momento frente a una escuela monolítica, pero hoy hay un mosaico de metodologías y didácticas aplicadas a la escuela infantil que me parece más interesante marcar aquellas que sigan trabajando como el entrevistado señala, pero no a su totalidad. Me refiero en todo momento a la escuela pública.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo conozco escuelas públicas y trabajo en una de ellas, donde se encaja perfectamente en algunas de las ideas de Tonucci y te aseguro que funciona muy bien. Saludos.

      Eliminar
  4. Buenas.........muy interesante el articulo, en mi opinión creo que es cuestión de mezclar ambos contenidos.Aprovecho para comentarte que mi blog está de vuelta, sigo teniéndote enlazado, espero que te pases por allí, y si no es mucho pedir me volvieras a enlazar como me tenías antes de esta ausencia,gracias de antemano y un fuerte abrazo. http://guayotamagec.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  5. La postura es muy inteligente y la aplicación de la misma produciría un gran cambio cultural y social; cosa que no permitirían los gobernantes, ni empresas, porque escaparíamos a su férreo control.
    Muy buena lectura.
    Abrazote

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Poquito a poquito, caminando se hace camino.
      Un abrazo.

      Eliminar
  6. Muy interesante artículo. Este tipo de cambios llevan su tiempo...
    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. Sería maravilloso, que las escuelas fuesen así, sin limitar la creatividad del niño, y sin absorber todo su tiempo.
    Que no fomentasen la competitividad, solo el participar. Que lo importante fuese aprender, sin la presión de las notas, ni del repetir curso, que no existiesen los cursos......etc.
    CREO QUE ES UN SUEÑO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, Rosa, tú vas más allá, pero algunas estamos en el camino...
      Besos.

      Eliminar