
No es por banalizar con el tema, pero es que más vale reír que llorar... ¿O no?
Lo anterior era ficción, esto realidad:
¿Sonrisas o lágrimas?
Saludos.


En esta ocación JSPV-Onda ha querido apoyar a KARIT-Onda. Personalmente soy amigo de ellos, e intento colaborar en sus iniciativas siempre que me es posible, como en la marcha solidaria "pasada por agua" que tuvimos en marzo y de la que os hablé en este blog (para ver pinchar AQUÍ). (Fotografía superior).
El proyecto del orfanato 
-¡Nemat, vas a llegar tarde!
Nemat se desperezó con desgana sobre el mugriento colchón de gomaespuma que compartía con su hermano pequeño.
“¿Y para qué ir a la escuela? Cuando lo único que pretenden es que sigamos la sharia a rajatabla, sin permitir cuestionarnos ni siquiera si su doctrina es moralmente correcta”, pensaba mientras caminaba por las polvorientas calles de su ciudad.
Era una persona atípica dentro de su comunidad, ya que pensaba por sí mismo y tenía opiniones distintas al resto, algo que no estaba bien visto en una sociedad adoctrinada en un pensamiento totalitarista.
-Hijo mío, has de ser un buen musulmán y acatar la palabra de Alá. Es la única forma de que en la otra vida alcances el paraíso como todas las personas de bien- solía decirle su padre.
Desde temprana edad, se dio cuenta de que las mujeres no le atraían. En el recreo, los demás compañeros jugaban a besar a escondidas a las chicas, mientras él se dedicaba a leer libros prohibidos por el estado que caían en sus manos por medio de un amigo mayor, llamado Mehadin. Éste, a su vez, los conseguía a través de un funcionario de la biblioteca, que los cedía a cambio de pequeños ingresos adicionales.
En una casa propiedad de un primo de Mehadin celebraban reuniones clandestinas junto con otros chavales, en las que fumaban opio, discutían sobre los más diversos temas e incluso mantenían relaciones sexuales.
Fue en uno de estos encuentros en el que el dulce insecto del amor aguijoneó el corazón de Nemat, ajeno hasta ese momento a cualquier sentimiento similar. La atracción fue mutua, tanto a nivel físico como intelectual. Se llamaba Fahyun y era hijo de un poderoso cacique. La férrea disciplina que le había impuesto su padre desde pequeño había oprimido su espíritu, que solo era feliz cuando escapaba del yugo de su progenitor para compartir ideales progresistas con su íntimo amigo.
Durante un tiempo vivieron, a escondidas, una pasión adolescente que nunca hubieran imaginado en su corta vida.
Cierto día, en una redada policial, fueron detenidas varias personas, entre las que se encontraban ambos. Fueron conducidos a la cárcel de la capital, acusados de practicar la homosexualidad. Sin embargo, a Fahyun no lo retuvieron más de unas horas en el calabozo, por evidentes razones.
Nemat permaneció en la cárcel durante varios meses donde cuentan que fue objeto de torturas horribles para que confesara el delito cometido. Finalmente fue condenado a morir en la horca. A pesar de las movilizaciones de varias asociaciones en favor de los derechos humanos, la implacable justicia iraní siguió adelante con su macabra maquinaria.
El pobre y desconsolado Fahyun fue obligado por su familia a contraer matrimonio concertado con la hija de un próspero comerciante de la cercana ciudad, aunque el recuerdo de su fugaz amor de infancia perduró para siempre en su corazón.
El joven cerró el cuaderno de tapas marrones escrito a mano y bajó del desván que había en casa de su abuelo. Entró en el comedor y le preguntó al anciano sobre la historia que acababa de leer. Con tristeza en los ojos, le respondió que aquello había sucedido muchos años atrás.
-Es curioso, el amante del protagonista del relato tiene el mismo nombre que tú. No tenía ni idea de que ocurrieran hechos tan horribles. Los medios de comunicación nunca hablan de nuestro pasado.
-La democracia lleva instaurada poco tiempo y todavía existe un gran sentimiento de vergüenza y culpabilidad que tardará mucho tiempo en difuminarse. Soy muy viejo y me temo que ya no seré testigo de ello.
El nieto reflexionó un instante.
-Ya sé qué haré cuando acabe el instituto. Estudiaré periodismo y contribuiré a recuperar nuestra memoria.
El anciano, sonriendo, le dio un abrazo.



En concreto, según he podido investigar por la red, el monasterio se encuentra a 1518 m sobre el nivel del mar, con la peculiaridad que la montaña que lo acoge es un volcán, apararentemente inactivo, pero se desconoce este dato con certeza.









Enlaces:
Hoy os traigo los 6 primeros capítulos de "El tío de la vara" de José Mota.



Intentó abrir los ojos pero fue en vano. Ni empleando todas sus fuerzas podía despegar los párpados, los cuales parecían estar adheridos entre sí. Probó a ayudarse con las manos, pero un objeto se cruzaba en su camino, impidiéndoselo. Cuando pudo esquivarlo, sus ojos seguían sin abrirse, así que optó por tranquilizarse para adaptarse a la situación de la mejor forma posible. Pensó que tal vez había permanecido dormido durante mucho tiempo y por eso le costaba un gran esfuerzo abrirlos, o que todavía no se había despertado y seguía soñando. O quizá los tenía abiertos pero la oscuridad le confundía. Fatigado por estos pensamientos, se durmió de nuevo.
Despertó al cabo de una eternidad. Habituado y resignado a vivir en la más completa oscuridad, tanteó con las manos para poder reconocer el lugar donde se encontraba. Con movimientos lentos, palpó una superficie blanda y agradable que parecía envolverle, similar a una sábana. Permaneció así durante un período de tiempo indeterminado, hasta que finalmente, y fruto del cansancio, se quedó dormido.
Le despertó un sonido que provenía de todas partes: no podía describirlo, pero lo cierto es que le resultaba agradable y, transcurridos unos días, ya le era del todo familiar. Cuando el sonido cesaba, oía las voces de dos personas muy cerca de donde se encontraba y, a medida que pasaba el tiempo, sentía una gran curiosidad por conocerlos. No entendía nada de lo que decían, ya que hablaban una extraña lengua, aunque por el tono de voz parecían gente agradable.
Un día se despertó sobresaltado por unos violentos temblores. Las sacudidas aumentaban paulatinamente y cada vez eran de mayor intensidad y duración, con una sincronización bastante precisa. Asustado, buscó algo donde agarrarse para mantener el equilibrio y consiguió asir aquel objeto que días atrás se había interpuesto entre su mano y sus ojos. Los temblores eran cada vez más fuertes. “Esto es el fin”, pensó, apretando con fuerza el extraño objeto. De repente comenzó a notar unas molestias en la cabeza, tal vez consecuencia de algún golpe recibido. Durante un espacio de tiempo que no pudo determinar, el dolor fue aumentando poco a poco hasta llegar al límite de lo soportable. Cuando parecía que su cabeza iba a estallar, sintió una sacudida que le empujó salvajemente a través de una especie de túnel. Una sensación incómoda y desconocida hasta ese momento se apoderó de él, comenzó a temblar de frío y por unos segundos quiso gritar pero su boca no emitió ningún sonido. Haciendo un gran esfuerzo, pues comenzaba ya a sentir una fuerte presión en el pecho, tomó una bocanada de aire y gritó tan fuerte como sus pulmones se lo permitieron. Entonces una voz dijo:
“-Es un niño precioso.”
Dedicado a Jordi, y a mi futuro hijo o hija.